The Islands Society tiene el agrado de reconocer a Jeanesha Stephanie Bou Rojas como la primera Caribbean Female Leader. Nacida y criada en Puerto Rico, con influencia en su crecimiento tanto americana como dominicana por la descendencia de su madre, se encuentra graduándose del cuarto año del nivel superior, y su próxima meta es estudiar relaciones internacionales en la Universidad de Puerto Rico.

Por sus trabajos y proyectos que buscan erradicar el crimen contra la trata de personas, ha sido una de las tres finalistas del International Children’s Peace Prize el pasado año, convirtiéndose en la primera puertorriqueña en ser nominada. Así también obtuvo reconocimientos tanto del Departamento de Estado de Puerto Rico y del Senado de Puerto Rico como del Consulado de la República Dominicana en Puerto Rico y las Islas Vírgenes de los Estados Unidos.

Mayra Gottardi, la Community Engagement Manager para la Caribbean Society, tomó un momento para conversar con Jeanesha sobre sus logros y las maneras en que pueden mejorarse las oportunidades de las jóvenes puertorriqueñas.

¿Cómo comenzó tu interés por los proyectos sobre la trata de personas?

Comenzó desde el grupo de Girl Scouts de Puerto Rico. Muchas veces y equivocadamente se habla de que es una organización donde sólo se venden galletas, pero la verdad es que yo he hecho muchísimo más que eso, y la organización fue la que en mi caso me inspiró a comenzar un proyecto contra la trata humana. Este flagelo siempre fue de mi interés, en parte porque mi madre es de la República Dominicana y he estado en contacto por años con las mismas historias de personas que vienen a Puerto Rico indocumentados. Este hecho los afecta profundamente debido a que se vuelven altamente vulnerables a la trata humana por su estatus inmigratorio.

¿Cómo has pasado del interés por la causa a tomar un rol activo como joven líder contra la trata humana?

Cuando tenía siete años vi una película aquí en Puerto Rico que despertó mi interés, y fue mi padre quien a través de la misma, me enseñó lo que era la trata humana. Coincidió con que me sumé a la organización de las Girl Scouts, donde me enseñaron lo que es ser una líder, cómo hablar frente a un público, y cómo poder atacar los problemas de mi comunidad. A partir de estas enseñanzas empecé mi proyecto de la trata humana con la Medalla de Plata, una de los  mayores galardones para una niña en la organización. Mi proyecto se inició en Puerto Rico focalizándose en los inmigrantes de la República Dominicana. Obtuve apoyo de la embajada y medios de comunicación masivos, y participamos del proyecto en diferentes escuelas con la asistencia de la Fundación Ricky Martin, quienes se han transformado en mis mentores durante todos estos años.

Al acabarse mi proyecto con las Girls Scouts tomé una decisión muy importante: esto no podía finalizar ahí, porque la lucha no acababa porque acababa mi proyecto. De ahí nacieron mis energías para seguir buscando qué más podía hacer y qué otro respaldo podía obtener para poder seguir con la causa y así fue como encontré a la Iniciativa ANNpower Vital Voices de Hillary Clinton. Su organización me invitó a ir a un foro en Washington donde como parte de su programa me dieron un adiestramiento sobre cómo podía convertirme en una joven líder mundialmente, y lograr un salto del nivel local al global. El proyecto había comenzado en Puerto Rico y en el Caribe, ya que muchas personas no sabían que la trata humana siquiera existía allí, y de esta forma pude empezar a aportar mis pequeños granos de arena logrando cambios en la vida de las personas.

Este camino me llevó a que luego me invitaran a ser representante de los Estados Unidos en un foro en Londres llamado “Trust Women” con la misma organización. Cuando eso acabó y a partir de convertirme en grantee de la organización, me otorgaron una beca para poder trabajar con mi proyecto y poder organizarlo e implementarlo en la comunidad dominicana en Puerto Rico. Yo ya era maestra de una escuela de alfabetización de adultos, ya que muchos dominicanos que llegan a Puerto Rico son analfabetos,  lo utilicé para profundizar el proyecto y que ellos aprendieran más sobre sus derechos y se volvieran menos vulnerables a estos flagelos. Así pude construirles una biblioteca y llevarles materiales de trabajo. Gracias al apoyo de la Comisión de Derechos Civiles de Puerto Rico, se pudieron ofrecer conferencias para ellos sobre la trata humana. Luego seguí trabajando con la Fundación Ricky Martin donde en la actualidad sigo siendo conferenciante oficial de la fundación y representante de la juventud.

¿Cuándo fueron tus comienzos y cómo fue el apoyo de la comunidad de Puerto Rico?

Comencé hace cuatros años con todos estos proyectos y mi comunidad fue muy receptiva al proyecto de la trata humana. Aquí en Puerto Rico antes del 2012, no se conocía a la trata humana como un delito diferente al abuso u otras figuras legales, debido a esto nadie podía ser procesado por este crimen. No existía figura legal. Luego del 2012, se añadió la trata humana al código penal, y las personas comenzaron a tener interés, por lo tanto hubo una mezcla de apoyo, tanto de la comunidad como de organizaciones donde yo estaba, hacia mis proyectos contra este crimen.

¿Cuáles son tus próximas metas para estos proyectos y cómo te ves en los próximos años?

Mi única meta hoy es poder estudiar relaciones internacionales en la Universidad de Puerto Rico, porque este tema me interesó demasiado, al punto de querer continuar y hacer de esto una pasión de vida, que envuelva al mismo tiempo la trata humana y los conflictos internacionales. Me gustaría poder seguir con mi proyecto y llevarlo a diferentes escalas, no quedarme solamente en mi país o en los Estados Unidos. Me gustaría también poder ir a lugares como América del Sur, donde el crimen crea muchos afectados y no están siendo visibilizados correctamente, de manera que se pueda ayudar a las víctimas y atacar ese crimen.

Como una joven líder que realiza campañas contra la trata humana, ¿cómo consideras que están las oportunidades para las jóvenes en Puerto Rico?

Las oportunidades están. Siempre va a haber oportunidades, pero son las jóvenes las que tienen que salir a la calle a buscarlas, porque si su postura es quedarse en sus casas viendo televisión o metidas dentro de un teléfono celular, no van a lograr nunca poder tomar esas oportunidades.

Si difieres en algo con tu realidad, debes ir a pelear por lo que tú crees y lo que tú quieres. Ante las inquietudes, si te quedas sin hacer nada, queda simplemente la inquietud. Salir a la calle, buscar respuestas y formas de desenvolverse, dentro de la comunidad y otras organizaciones, son las formas de hacer que empiecen a surgir las oportunidades.

Con tu joven edad y tantos proyectos eres una figura única. A partir de tu experiencia, ¿crees que se podría crear algún programa o promover alguna política en particular para poder motivar a los jóvenes a efectivamente participar, y que en el futuro haya mayor cantidad de  jóvenes líderes?

Hay muchas organizaciones como Girls Scouts que son organizaciones que trabajan con jóvenes y niñas que buscan crear cambios, o quizás con jóvenes que aún no han descubierto en verdad el potencial que tienen, pero las organizaciones siempre buscan encontrar y explotar ese potencial.

Debería haber más organizaciones independientes que continúen con este trabajo, pero los gobiernos también deben ser parte y tomar iniciativas. Se deben tomar en consideración las opiniones de los jóvenes porque son importantes y si somos nosotros los que empezamos desde ahora a involucrarnos. Imagínense entonces cuando seamos nosotros los adultos y los que tengamos el poder, y estemos bien educados el cambio que podemos lograr.

En un artículo el periódico Metro Puerto Rico, se hace referencia a la “fuga de talentos”, refiriéndose al fenómeno de jóvenes que van a otros países a formarse universitariamente o  a buscar carreras profesionales en el exterior, generando así una tasa alta de emigración de población joven. Esto incluso ha llevado a que se presenten en la legislatura resoluciones para investigar la “fuga de talentos de la isla” y a pensar proyectos que les generen oportunidades. ¿Por qué piensas que este fenómeno sucede? ¿Coincides con estos proyectos a qué se debe a una falta de oportunidades para los jóvenes?

Hace una semana tuve la oportunidad de ir a un conversatorio entre el gobernador de Puerto Rico y mi escuela, y ese tema fue muy controversial con los jóvenes de mi clase próxima a  graduarse,  porque es un fenómeno que hace años viene ocurriendo. Muchos pueden afirmar que prácticamente es un fenómeno cultural, pero lo que el gobernador nos dijo, y me impactó mucho porque he coincidido con su exposición de la realidad, es que lamentablemente existe la perspectiva de que “la grama del vecino se ve mucho más verde, aunque la mía también lo esté”. El problema es que aquí en Puerto Rico no se le da la publicidad y la promoción necesaria a las cosas que aquí tenemos, como se la dan a otros lugares. Aquí tenemos recursos naturales, buena educación universitaria, pero a pesar de eso se insiste continuamente en promocionar la educación de los Estados Unidos, o los recursos naturales de Canadá, cuando tenemos aquí un montón de recursos naturales, trabajo y oportunidades.

Como enfaticé anteriormente, todas las oportunidades se consiguen si uno las busca bien, pero es uno el que debe desenvolverse y esforzarse en buscarlas. Y creo que el problema con eso tiene que ver con que nos venden continuamente que los Estados Unidos es un lugar más fácil para vivir, y digo los Estados Unidos porque es el que más se promociona aunque no es necesariamente el único. Continuamente pensamos en la vida que nos han vendido, que podría ser mejor que la que tenemos aquí y no hemos aprendido a valorar lo nuestro, nuestra tierra. Muchos puertorriqueños no saben que los problemas que tenemos aquí también existen afuera. Pensamos que afuera no hay pobreza, pero cuando muchos emigran se encuentran en situaciones incluso más precarias que en las que estaban. No todo es perfecto afuera.

Para finalizar, en Latinoamérica y el Caribe, las mujeres comparten desde hace ya varias décadas iguales derechos que los hombres. Sin embargo, se sigue manteniendo la concepción, en muchos sectores de la población, de que a pesar de la igualdad de derechos, no existe igualdad real en términos de oportunidades, y la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Latinoamérica y el Caribe ha afirmado que las mujeres latinoamericanas sufren de pobreza y violencia desproporcionadamente. Desde tu perspectiva como una joven mujer fuertemente envuelta en su comunidad, ¿cómo crees que se encuentran las mujeres puertorriqueñas?

En Puerto Rico es muy grande la influencia cultural de los Estados Unidos. Compartimos la descendencia de la colonización española con el resto de los latinoamericanos, pero hemos mejorado mucho en estos términos por nuestra influencia americana. En Puerto Rico las mujeres somos muy feministas y como rasgo de todas las latinoamericanas somos mujeres de mucho carácter, así que en la actualidad el machismo no se ha arraigado tanto. Puerto Rico ha recibido una influencia positiva de la cultura de los Estados Unidos, particularmente de los movimientos feministas que allí han nacido. Se han transformado en modelos de inspiración a seguir para las mujeres puertorriqueñas. Algo triste de esta situación es que también hay muchas mujeres centroamericanas y sudamericanas muy fuertes que tienen un gran impacto en sus comunidades, pero generalmente aquí esa información no llega o no se le da la importancia que se le debería dar, y pues entonces no se ve o se sigue como el caso americano.

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